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Las madres de día somos profesionales de la educación que cuidamos, en nuestra casa debidamente acondicionada, a un grupo muy reducido de niños de cero a tres años de edad, ofreciéndoles una atención individualizada y adaptada a sus necesidades, donde el juego libre sea la actividad más importante del niño en su día a día.

Es una opción muy habitual en otros países, la cuál se está extendiendo muy rápidamente aquí en España. A través de las asociaciones y redes españolas de madres de día se está formalizando y profesionalizando esta figura, recomendando una serie de requisitos:

  • Formación en Educación Infantil.
  • Alta como autónoma en la Seguridad Social.
  • Seguro de responsabilidad civil.
  • Curso de primeros auxilios.
  • Casa acondicionada.
  • Zonas exteriores en la propia casa o jardines en los alrededores.

Aunque estos requisitos son muy importantes, la motivación y gusto por el trato diario con los más pequeños es imprescindible para ser madre de día.

Según los últimos estudios en neurociencias y en psicología evolutiva, los niños de estas edades necesitan, más que socializar con otros niños, estímulos de calidad recibidos a través de las interacciones con las personas centrales de su entorno: abrazos, caricias, besos, achuchones, risas, balanceos, sonidos,... para así establecer una relación emocional y cognitiva sana, tanto con su entorno como consigo mismo. El trabajo de los padres fuera de casa puede dificultar durante unas horas al día dichas necesidades, por lo que una madre de día ofrece ese ambiente familiar y amoroso que los niños necesitan, sin olvidar que “madre no hay más que una”.